miércoles, 20 de octubre de 2010

Sin tiempo

No tengo tiempo para nada. Llevo tres semanas en las que lo único que he hecho ha sido ir a la Escuela, quedar con grupos de trabajo, llegar a las tantas, acostarme tarde y levantar al día siguiente temprano. Lo malo es que este es el ritmo al que me voy a tener que acostumbrar este año.
Mañana a las 8 se supone que tengo corrección de Proyectos y no he cambiado nada desde la última semana y ahora por la tarde tengo clase. Conclusión: no duermo.
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Creo que o bien me empiezo a tomar esto con calma o en menos de un mes acabo loco

Bye!

lunes, 11 de octubre de 2010

Salto generacional


Tras dos semanas de titubeo, ya parece que le voy perdiendo el miedo a eso de encender el gas de la cocina. Reconozco que hasta ahora nunca lo había hecho. Y es que, aunque parezca mentira, el salto generacional es muy importante.

Por otro lado, me considero afortunado por tener la posibilidad de encender una cocina de gas. Me veo en la charnela de dos tiempos: La peseta-el euro, el video - el DVD, el siglo XX-el XXI, el dibujo hecho a mano, o a ordenador... Supongo que toda la vida es eso: el estar entre dos tiempos. Vaya descubrimiento.

Bye!

domingo, 10 de octubre de 2010

Serendipiti



Esta historia tiene su origen hace algún tiempo, cuando aún no habíamos acabado el curso. Realmente no podría decir dónde se inicia esta historia, pues está claro que todos los pasos que dimos en nuestra existencia nos condujeron a ella.

Queríamos (Poorpooland, JP y yo) encontrar un piso en Sevilla, tarea que nos pudo costar más de un disgusto. Ahora ya estamos tranquilos, en uno de los mejores sitios en los que se podría estar. Pero para llegar aquí tuvimos que pasar por varias situaciones incómodas: Hay algunos detalles algo escabrosos, pero resumiendo diré que estuvimos a punto de, en nuestra absoluta ingenuidad, alquilar un piso mugriento.

La cosa es que estábamos en julio, prácticamente tirados en la calle, con la perspectiva de un caluroso verano en Sevilla buscando piso. Pero entonces. voila! una mujer se cruzó en el camino. Podría haberse cruzado unos minutos antes, o unos cuantos después. Nosotros podríamos habernos retrasado, o también podríamos habernos dado más prisa de la cuenta. Y entonces no nos habríamos encontrado.

Ciertamente, el hecho de que coincidiera en nuestro camino no era para nada decisivo. No sé que pasaría por la cabeza de aquella señora para suponer que estábamos realmente desesperados: el asunto es que acertó. Y acertó porque nos preguntó si nos interesaba un piso de tres personas (tres!). Cámara oculta o no, aún no sé a quién podría ocurrírsele gastar una broma de ese tipo. Si éramos piezas del azar, del destino o de una deidad, nunca lo sabremos.

Conseguimos el piso de esa forma, al igual que ahora escribo este artículo porque he decidido volver a escribir hoy y no antes. Porque toda la vida es una sucesión de circunstancias que nos llevan a otras, y cuando nos sorprenden o no entendemos la secuencia, decimos que fue suerte, o mal fario.
Sea lo que sea, después de tanto tiempo, vuelvo a dar un saludo desde aquí.

lunes, 1 de marzo de 2010

El sueño de Lynch



Estando en bachillerato me topé en la televisión con Mulholland Drive. Hacía relativamente poco tiempo que habría visto El Hombre Elefante, así que el nombre de David Lynch me sonaba e incluso me resultaba sugerente. La película la vi a cachos, sin entender nada y con la censura materna acechando en "ciertas" escenas.
Recuerdo que fue en segundo de bachillerato porque poco después tuvimos la cena de final de curso, con profesores y alumnos. Mi profesor de filosofía se sentaba cerca de mí, y como tenía cierta confianza con él, le comenté que había visto la película de Lynch. Se sorprendió y me dijo, mitad en broma y mitad en serio, que cómo es que veía esas películas tan adultas. Quizás en ese momento me sentí algo orgulloso, pero al final tuve que admitir que no me había enterado de nada. Él mismo David Lynch afirmó no entender su propia película, me contestó el profesor.

Hoy, casi cuatro años después, me animé a verla de nuevo, desde el principio. El resultado ha sido un poco decepcionante. Ya no sólo era intentar buscar sentido al argumento, sino también entender si podía justificarse tanto engaño. Después de 100 minutos manteniendo más o menos la intriga con un par de cosas, se suceden las cosas raras. Si no fuera por el precedente de saber que estás viendo una peli de David Lynch, alguien pensaría que ha cambiado el canal sin darse cuenta. Al final quería que me explicaran la película. Convencional, pensará más de uno. Pero al menos podría dar más pistas.
Pensando un poco, siendo una peli pseudo surrealista la salida más fácil es que todo era un sueño. Y al ir encajando algunas piezas me di cuenta que daba igual entender o no la historia, porque simplemente ésta no me decía nada. Creo que es como una de esas obras de arte contemporáneo alrededor de las que revolotean intelectualoides y que realmente han sido creadas con ese único fin.
Me gustan las películas oníricas, pero ésta se preocupa sólo en confundir al espectador de manera caprichosa y sin motivo. Para esta película, o bien eres un poco honesto y admites que tiene cosas buenas (como la actuación de Naomi Watts y la escenografía) aunque el conjunto esté sobrevalorado; o bien eres un entendido que además de elogiarla, puedes justificarla. También están los que la ven y no la entienden, o la medio entienden, y eso les hace sentirse bien hasta el punto de clasificarla como "obra maestra"; o la clasifican de tal manera por ser extraña...
Yo no pasaré por ahí. Acabo de perder posiblemente la confianza de muchos, de los pocos, que me leen. Aunque supongo que, con el tiempo, la volverán a recuperar.

PD: Como me encantan los maratones, pero nunca había hecho uno, esta noche he visto "Una historia verdadera", también de David Lynch. Y me ha gustado más.


domingo, 7 de febrero de 2010

Auf Wiedersehen

CHICA DEL AÑO 2009

Como en los Óscar, voy a dar un premio ahora a alguien que se lo merece por su labor el año pasado. Es el de... ¡LA CHICA DEL AÑO 2009! Y se lo llevará......trrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr CHAS!!



ZOOEY DESCHANEL

Actriz californiana, ocho años mayor que yo. La descubrí por primera vez hace ya un par de años en "Guía del autoestopista galáctico" y siempre me quedó ese recuerdo fascinante de que había visto a una especie de ángel pasota. Hará un año, la volví a recordar y busqué información suya: nombre, nacimiento, filmografía, dirección, teléfono... Pero como obviamente no pude acceder a todos los datos me tuve que conformar con lo que había. De una cosa no hay duda: había nacido un mito para mí y todavía aún me hago las mismas preguntas: ¿Existe? ¿Es un ángel? ¿Existe el cielo? ¿Y Dios? ¿Estamos solos en el universo?

Y como quería poner otra foto al final, pero no era capaz de decidir entre las dos, pongo ambas.


PS: Aprovecho para decir que me voy una semana a Berlín, a la vuelta contaré qué tal.
Bye!!

sábado, 30 de enero de 2010

Terry Gilliam

Creo que Terry Gilliam es uno de los directores actuales peor valorados.

Gilliam comenzó como dibujante, director artístico y actor en el grupo británico Monty Phyton. Más tarde, cuando se disolvió el grupo cómico, se dedicó a hacer películas en solitario. Aplicaba en ellas todo ese humor absurdo y la ironía aprendida de los Monty Phyton creando algo insólito en el cine norteamericano. Quizás por eso, tras la dificultad de financiar sus producciones en EEUU, tuvo que volver a buscar ayuda en el Reino Unido.

Personaje inquieto, con una imaginación desbordante, hasta el punto en que supera su capacidad. Pero él siempre se esfuerza por alcanzar su imaginación y con ello, aunque le cueste, consigue ir un paso por delante del resto. Intentar acotar lo que uno tiene en la cabeza no es nada fácil y más cuando se es alguien al que las ideas le acuden como bombardeos continuos. Probablemente su mente caótica sea motivo de las dificultades que siempre ha tenido en sus rodajes, añadiendo un factor de mala suerte continua por el que sorprende que continúe dirigiendo. Él se parece a muchos de los personajes que crea, siguiendo adelante a pesar de que su camino, lleno de peligros, conduzca a un precipicio.

Quiero destacar de sus películas una que vi hace poco, Brazil, que nos presenta una época atemporal, donde reina una distopía incomprensible y absurda. Una revisión de 1984 a lo Terry Gilliam, que aprovecha para criticar con ironía y exageración la sociedad actual. Es necesario verla con otro enfoque, sabiendo que te vas a encontrar con algo que nunca se le ha ocurrido a nadie antes. Si no se es capaz de introducirse en el mundo que cuenta, parecerá una película absurda y mala. Apuntar también que el protagonista es Jonathan Pryce (El mañana nunca muere, Piratas del Caribe), con apariciones esporádicas de Robert de Niro, Bob Hoskins (Hook, Super Mario Bros), Ian Holm (El señor de los anillos, Alien) y Jim Broadbent (Harry Potter 6, Moulin Rouge). La recomiendo totalmente.


Aunque ésta especialmente sí recibió buenas críticas, el resto, desde Las aventuras del Barón Münchausen hasta El imaginario mundo del doctor Parnassus, ha sido vapuleado por la crítica y el público injustamente. Debido a ese rechazo a dejarse llevar por imágenes entre entre lo real y lo onírico. Si lo comparamos con otro director, conocido también como creador de mundos fantásticos, Tim Burton, vemos aquí sus principales diferencias. El primero no se ha vendido y ha sido siempre fiel con sus ideas, a pesar de que tanto público como sus propios productores no siempre le entendieran; mientras, el segundo sí ha sabido captar y acercarse a la gente de una forma eficaz.


Por ahora, Gilliam se ha empeñado en retomar El hombre que mató a Don Quijote, película que no pudo terminar debido a un cúmulo de contratiempos. Este empecinamiento por volver es una muestra más de su quijotesca carrera, lo que más se le puede valorar.

Bye!